Una voz de lucha y resistencia a la violencia machista en República Dominicana

La lucha contra la violencia contra las mujeres y niños es indispensable en República Dominicana.
Manifestación frente al Congreso en República Dominicana para la despenalización del aborto en el código penal. Foto: Alejandra Aguilar Decena/Oxfam

La violencia de pareja experimentada por Ana durante más de diez años no ha apagado la fuerza de su voz ni una militancia comprometida con los derechos de las mujeres y contra la violencia machista en República Dominicana.

Antes de cumplir los 25 años, ella ya tenía cuatro hijos. Su primer embarazo, pocos días antes de cumplir los 19 años, resultó en un aborto forzado y lleno traumas. Pasó por un aborto en un país en el que interrumpir un embarazo está penalizado en todas sus formas.

El hombre, posteriormente padre de sus hijas e hijos, tenía otra novia en ese momento, era catedrático de una universidad, temía exponerse y le obligó a abortar.

“Me llevó a una clínica de mala muerte, yo no quería hacerlo. No recibí ningún tipo de orientación previa, nadie me explicó en qué consistía el procedimiento, no me hablaron de anticonceptivos. Lo acepté porque tenía temor de que él me abandonara si me negaba.”

Una relación cada vez más machista

La relación siguió y se casaron. Después de año y medio, cuando quedó embarazada de su hijo mayor, tuvo que enfrentarse al marido para tener al bebé. A los dos años quedó embarazada otra vez y tuvo gemelos. El padre no le ayudaba en casa y ella tuvo que dejar los estudios de medicina para cuidar a los hijos. Los signos de la violencia machista no tardaron en aparecer.

“Me hacía sentir culpable y mala madre cuando planteaba retomar los estudios”,  explica Ana. “A la vez  se tornaba cada vez más agresivo, controlador, celoso. Me prohibía tener amistades y ponía excusas para que no visitara mi familia”.

A los nueve meses de haber tenido a los gemelos, Ana volvió a quedar embarazada. Quería interrumpirlo porque su marido estaba cada vez más agresivo. Pero esta vez fue él quien quiso que lo tuviera.

Desesperada, acudió al ginecólogo, quien en nombre de los valores religiosos se negó a practicarle el aborto. Tuvo su cuarta hija antes de cumplir los 25 años.

Cuando Ana decidió retomar su carrera, las violencias físicas y psicológicas aumentaron. “Me forzaba a tener sexo, pagaba a gente que me seguía y vigilaba”.

Seguir en la lucha

En la República Dominicana, más de 70 mil denuncias de violencia machista llegan a las autoridades cada año, y una media de 200 mujeres son asesinadas por el simple hecho de ser mujer.

En el caso de Ana, al presentar el divorcio, la violencia se convirtió también en algo económico. Ella no tenía no tenía ingresos propios y tuvo que entregarle al padre las niñas y los niños.

Pero Ana siguió su lucha. Concluyó la carrera de medicina a los once años de haberla iniciado y realizó varias maestrías. “Me he visto crecer, convertirme en una mujer empoderada, muy distinta a la que fui, comprometida con la prevención de la violencia en mujeres jóvenes”. 

Hoy, Ana, una activista feminista, se puede reconocer como una de las tantas dominicanas que viven la violencia en su día a día, pero no se queda callada.  

En el Foro Feminista Magaly Pineda, principal espacio articulación del movimiento feminista en República Dominicana, lucha para decir Basta a la violencia contra las mujeres.

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¿Sabías que al menos una de cada tres mujeres (35%) experimentará algún tipo de violencia a lo largo de su vida? Esto equivale a más de 1.000 millones de mujeres en todo el mundo.

COMPARTE la historia de Ana y como ella digamos ¡Basta! Acabemos con las violencias contra mujeres y niñas.